domingo, 13 de noviembre de 2011

Un domingo cualquiera lluvia.

Y es que para mí esta es la sensación de libertad, esa simbiosis que se crea entre la lluvia y yo, en como mis latidos sucumben al rítmico sonido de las gotas contra el cristal, y al mirar arriba no acontecer nada que pueda pararme. Ni un solo muro, ni una sola señal de Stop. Y es que el agua hace que todos estemos al mismo nivel, dónde al final lo único que discierne es una espesa brisa cargada de humedad y un largo camino por recorrer. Y no me importa, quiero hacerlo. Quiero irme de aquí. Ahora. Soltarme el pelo, notar cada gota en mi cara, y correr, correr y no mirar atrás. Solamente quiero dejar a mí paso aire exhalado y huellas de nostalgia, dejar la mente en blanco, y que nadie recuerde que he estado aquí, que solo sepan que un domingo cualquiera significa lluvia, y qué me fui para no volver.